VIDA DEVOCIONAL II
EL AYUNO BÍBLICO
Cuando se habla del Ayuno, lo primero que se piensa es en la pérdida de peso, que lamentable es que solo se vea eso y no la real importancia del mismo. El Ayuno Bíblico es una disciplina espiritual con grandes beneficios de los cuales se privan, todo aquel que no lo practica. En las Iglesias Cristianas se ejerce de manera variada, e incluso en algunas no es de práctica frecuente. Por lo que se hace necesario revisar todo lo referente al ayuno bíblic.
Se puede definir el Ayuno Bíblico como una diciplina cristiana que consiste en dejar de consumir alimentos y bebidas de manera voluntaria por un largo periodo, mientras se pasa un
tiempo adicional en oración, meditando y estudiando la Biblia, obteniendo beneficios en la salud espiritual (Éx. 34:28; Esd, 10:6; Es.t 4:16; Hch. 9:9). Existe otro tipo de ayuno, como lo es el ayuno para la salud, que no es más que es cualquier dieta temporal restrictiva que supuestamente es beneficiosa para la salud, que puede ser indicada o no por un médico. Pero aquí vamos a hablar es del Ayuno Bíblico.
El Ayuno como diciplina espiritual es enseñado en las iglesias como un mandato, y no es realmente así, es opcional, voluntario, pero nuestro Señor Jesucristo espera que lo practiquemos. Solo en Levíticos 16:29-31, se ve al ayuno como una ordenanza, como consagración del sacerdote que es ungido para servir en lugar de su padre (Lv 16: 29-31. VRV60). En el resto del texto Bíblico, no se plantea el ayuno como un mandato, aunque en el libro de Mateo 8.12 (VRV60), se presenta una situación donde Jesús sus discípulos y lo de Juan, cuando estos últimos preguntaron al Señor: “que por qué los discípulos de Juan y los de los fariseos ayunaban y sus discípulos no”, respondiendo el Señor con una pequeña parábola que “no podían estar de luto los que están en las bodas, mientras el novio está con ellos (refiriéndose a la Iglesia y Él como el esposo), pero que vendrían días cuando el esposo les sería quitado, y entonces ayunarían”. Lo que quiso decir fue que todos sus futuros discípulos ayunarían. ¿Por qué?, porque es necesario ayunar con oración para mantener una relación cercana con Dios el Padre.
En la Biblia se menciona varios personajes que practicaron el Ayuno Bíblico, entre ellos Moisés, David, Elías, Esdras, Nehemías, Ester, Daniel, Ana y Jesucristo. El apóstol Pablo realizo muchos ayunos (2 Co.11:27). El primer hombre que ayunó en la Biblia fue Moisés hizo ayuno por 40 días, total de comida, bebida y agua, para recibir las Tablas de la Ley; y posteriormente, ayunó cuarenta días y oró a Dios para interceder por el pecado de idolatría del pueblo de Israel Éx. 32-33; Dt. 10:10). En la Biblia solo tiene un mandamiento respecto a un tiempo preciso en el que debemos ayunar. Al pueblo de Dios se le ordena en Levítico 23 ayunar en el Día de Expiación por 24 horas, de puesta de sol a puesta de sol (versículos 27-32). Este día de ayuno es uno de los días de fiestas anuales diseñados y ordenados por Dios.
Ayunar es muy importante para desarrollar una relación correcta y significativa con Dios (Lc 2:36-37; Hch13:2). El ayuno bíblico es completamente diferente de las huelgas de hambre que se utilizan para ganar poder político o llamar la atención por una causa personal. El ayuno es un ejercicio de autodisciplina sobre nuestros antojos carnales mientras mantenemos a Dios primero en nuestros pensamientos. Nos libera de la esclavitud de nuestros apetitos mientras enfocamos en el verdadero “pan vivo”, Jesucristo (Jn. 6: 48-51)
El Ayuno Bíblico tiene un principal propósito y es aprender a ser humildes ante Dios, es decir, comprender mejor cuán grande Dios es y cuán débiles, pecaminosos y necesitados somos nosotros (Sal. 35:13). Nuestro creador se agrada con los de corazón humilde (Is 66:2. Mt. 5:3). El Señor Jesús deja bien claro que no se sea hipócrita como los fariseos al momento que se esté ayunando (Mateo 6:16-18), porque no obtendrán recompensa de Dios. Pues, se ha de tener los motivos y la actitud correcta. Ayunar con una actitud así de jactanciosa es inútil. El ayuno apropiado generalmente produce resultados significativos. En cuanto a los propósitos secundarios, esta suplicarle a Dios por ayuda por una o varias necesidades, tanto para nosotros como para los demás; por un problema personal, un pecado difícil de superar, tener que enfrentar una importante decisión, una crisis de la Iglesia, la amenaza de algún peligro, la necesidad de cambiar la actitud de alguien o expresar agradecimiento, entre otras cosas.
Sin embargo, nunca debemos considerar el ayuno como una forma de presionar a Dios para obtener lo que deseamos (Is 58:3). Dios desea que oremos acerca de nuestros problemas, pero sin tratar de dictarle soluciones. Nuestras actitudes deben ser como la de Jesucristo cuando oro “pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc. 22:42)
Al consultar las escrituras podemos ver que existen diferentes tipos de ayuno. Se describe el Ayuno Total, Voluntario, Grupal y con propósito definido, como el que realizo la reina Ester, sus doncellas y todo el pueblo judío, donde por voluntad propia no comieron ni bebieron nada por 3 días, con el fin de suplicar a Dios que pusiera gracia en la reina ante el rey y no perdiera su vida (Est 4:15-17). Tenemos el ayuno parcial, voluntario y grupal, el hizo Daniel y sus amigos en Babilonia (Dn. 1:8-17) comieron solo jugos y legumbres para no contaminarse de la comida de los dioses de Babilonia y Dios los bendijo con conocimiento e inteligencia en todas las ciencias y letras y a Daniel le dio entendimiento en la interpretación de sueños. El Ayuno Parcial, Voluntario y de Abstenerse de Actividades, practicado por Daniel, donde no solo no comió, sino que no se ungió con ungüento por tres semanas, oro, se afligió delante de Dios. (Dn 10:2-19). Según el tiempo de ayuno, este pude ser de 40 días (largos), como el que hizo Moisés; cortos de 3 días como el que hizo la reina Ester. Es decir, el tiempo de ayuno lo decide la persona que la va a realizar, así como si es total o parcial, lo importante es que sea en la actitud correcta y el motivo adecuado. Por lo general, es un acto voluntario, es para Dios, busca la presencia, respuesta y manifestación de Dios.
En conclusión, el Ayuno Bíblico es una diciplina espiritual que todo cristiano debe practicar, sin importa que no es un mandato, pero Jesucristo espera que lo hagamos, y que debe ir acompañado de un tiempo de oración y meditación de la Palabra de Dios. El mismo debe hacerse con un corazón humillado y con la actitud correcta (que se cumpla la voluntad de Dios). El tiempo de ayuno así, como si se realiza de manera total o parcial, es de elección de cada practicante.
TEMA: La Mayordomía para la piedad
INTRODUCCIÓN:
Nuestro vivir diario está lleno de estrés, de “corre, corre”. Que si el trabajo, los estudios, los hijos, el conyugue, los maestros, los vecinos. Que si el transporte. Que ir al banco. El alto costo de la vida, la escase de combustible. Los alimentos están tan costosos. No me alcanza el dinero. Las largas colas para adquirir lo necesario. Que estoy cansado. ¡Que el tiempo no me alcanza¡. Quiero descansar. Tenemos tiempo para Dios.
Una serie de situaciones que van generando una vida llena de angustia, nada de paz ni mucho menos satisfacción. Y si analizamos todos esos contextos podemos decir que todos tiene que ver con el tiempo, el mal uso de nuestro tiempo y de nuestras finanzas. Dos factores determinantes en nuestra vida, así como en nuestra comunión con Dios. Un mal uso del tiempo que se va a reflejar en una mala relación con Dios, ausencia de una vida piadosa, olvidando que esto último es lo más importante.
PUNTOS PRINCIPALES
1.- Uso disciplinado del tiempo
2.- Aproveche sabiamente el tiempo porque los días son malos
2.1.- Grandes ladrones del tiempo
3.- El uso sabio del tiempo es la preparación para la eternidad
4.- Características del tiempo
4.1.- Es corto
4.2.-Corre
4.3.- Es incierto
4.4.- No se puede recuperar
4.6.- Usted es responsable de su tiempo ante Dios
4.7.- Se pierde muy fácilmente
5.- Valoramos el tiempo en el momento de la muerte
6.- El valor del tiempo en la eternidad
PUNTOS EN QUE ESTÁ DE ACUERDO CON EL AUTOR.
Estoy de acuerdo en todos los puntos
PUNTOS EN QUE ESTÁ EN DESACUERDO CON EL AUTOR.
Ninguno
SÍNTESIS Y APLICACIÓN:
1.- El uso indisciplinado del tiempo es lo que ha hecho que los cristianos de hoy día se allá alejado de una vida piadosa, una vida disciplina en el Señor. Estamos llamados a imitar al Señor Jesús, quien hizo un excelente uso del tiempo, al haber ordenado sus momentos y sus tiempos de manera perfecta, durante su vida terrenal. El oro al Padre: “Yo te di la gloria aquí en la tierra, al terminar la obra que me encargaste” (Juan 17:4). Dios también nos premió con el don del tiempo, así como lo hizo con Cristo. Mientras más somo como Jesús, más entendemos lo primordial que es el uso disciplinario del tiempo que Dios nos dio.
El escritor Jonathan Edwards nos da 10 razones par que podamos comprender el valor precioso del tiempo y la importancia de redimirlo, para aprovecharlo sabiamente.
2.- Aprovechar el tiempo sabiamente “porque los días son malos”. Basado en Efesios 5:15-16. El apóstol Pablo exhorta a los creyentes de Éfeso a aprovechar el tiempo, porque sus días eran malos, sufrían persecución. Los cristianos de hoy día también son exhortados a aprovechar el tiempo porque también los días son malos. Y no saben aprovechar el tiempo sabiamente, especialmente para los propósitos de la espiritual bíblica y la piedad. Los cristianos de este tiempo se dejen robar el tiempo por los deseos de la carne y las mentiras del Diablo. Esos ladrones son las preocupaciones sofisticadas y aceptadas socialmente hasta las conversaciones superficiales e inútiles, o los pensamientos descontrolados. Si no disciplinamos nuestro uso del tiempo para el propósito de la piedad en estos días malos, estos días malos nos impedirán a llegar a ser piadosos.
3.- El uso sabio del tiempo es la preparación para la eternidad. Debemos prepararnos para la eternidad, ya que no tendremos una segunda oportunidad. Estar preparado para vivir en el lugar donde vamos a pasar la eternidad (2 Corintios 6:2). Prepararse para la eternidad acercándose con fe al eterno Hijo de Dios, Jesucristo. Venga a él a tiempo y él lo acercara a si mismo por la eternidad.
4.- Características del tiempo
4.1.- El tiempo es corto. En esa brevedad del tiempo es lo que lo hace tan valioso. Mas valioso que piedras preciosas. El modo en que utilicemos nuestro tiempo tiene importancia eterna.
4.2.- El tiempo corre. Es efímero. No se puede guarda o almacenar para luego usarlo. El apóstol Juan lo ilustra muy bien en 1 Juan 2:17: “Este mundo se acaba junto con todo lo que la gente desea”. Como el mundo que se acaba, se acaba nuestro tiempo en él.
4.3.- El tiempo es incierto. No sabemos que tan corto es ni cuanto falta que se termine del todo (Prov. 27:1)
4.5.- El tiempo perdido no se recupera. Muchas cosas pueden perderse y luego recuperarse, pero el tiempo no. Dios nos ofrece el tiempo presente para que lo disciplinemos para la piedad (Juan 9:4).
4.6.- Usted es responsable ante Dios por su tiempo. No solo seremos considerados responsables por nuestro uso del tiempo, sino que nuestra recompensa eterna estará directamente relacionada con él (Heb 5:12; Mateo 12:36: Mateo 25:14-30). Debes evaluar su uso del tiempo ahora y que lo aproveche de manera que no lo lamente en el Juicio.
4.7.- El tiempo se pierde muy fácilmente. El derroche y descuido del tiempo es tan despreciado en la biblia como el necio, el perezoso, holgazán. El perezoso malgasta el tiempo en cosas sin provecho (Prov. 24:33-34)
5.- Valoramos el tiempo al momento de la muerte. Valoramos el tiempo justo en el momento que nos damos cuenta, que ya no lo tenemos. En el momento de la muerte quieren dar todo a cambio de tener un día mas de vida. El momento de valorar el tiempo es ahora y no en la muerte. El tiempo para buscar la piedad es ahora y la manera que Dios ha provisto esto para quienes estamos perdonados por la gracia es por medio de la diligencia en las Disciplinas Espirituales.
6.- El valor del tiempo en la eternidad. Ahora es cuando debemos valorar el tiempo y no cuando ya no halla nada que hacer (Lucas 16:22-25), después de muerto.
APLICACIÓN:
Qué debemos hacer aprovechar bien el tiempo:
a) Orar, pidiendo sabiduría, dirección y guía de Dios (Salmo 90:12; Santiago 1:5; Jn. 16:13)
b) Esfuércese por hacer la voluntad de Dios a diario (Prov. 16:9; 1 Timoteo 6:12)
c) Elimine la pereza de su vida (Prov. 6:9; Prov. 14:23; Prov. 20:13)
d) Fije metas, actúe (Lc. 14:28; Prov. 21:5)
e) Establezca prioridades (Eclesiastés 3:1-2; 11)
f) Haga primero las tareas más importantes (Ex. 18: 17-21
g) No ratrase actividades o situaciones que deben atenderse (Prov. 6:6-8; Prov. 10:4)
h) Vive con conciencia de eternidad (2 Corintios 4:18)
i) Recuerda que el mañana es incierto (Prov. 27:1; Stg. 4:13-14)
j) Dale prioridad a Dios y confía en él (Sal. 55:16-17; Mt. 6:33; Sal. 31:14-15; Sal. 37:5)
Debemos manejes bien el tiempo y sobre todo aprovecharlo al 100% en las cosas del Señor viviendo una vida piadosa haciendo del tiempo una disciplina espiritual.
CONCLUSIÓN
El tiempo es un factor importante y determinante que dirige nuestras vidas y que debemos aprovecharlo muy bien, porque los días son malos. Debemos prepararnos para la eternidad, mientras estamos en esta tierra. Y que nos sorprenda la venida del Señor Jesús, no listos o que nos llegue la muerte de improviso y no estar listo.
El tiempo es un regalo que Dios nos ha dado, es un gran tesoro que ha puesto en nuestras manos, durante nuestro peregrinar en esta tierra. Estamos llamado a hacer buen uso de nuestro tiempo, y el correcto uso empieza por reconocer lo efímero e imposible que es de recupera. El buen aprovechamiento del tiempo es emplearlo para vivir una vida piadosa, buscando de Dios a través de la oración y el estudio de su Palabra y así sabremos como el Señor quiere que utilicemos nuestro tiempo en el trabajo de su obra. Si lo empleamos debidamente, incrementará nuestra tranquilidad, paz y preparación para cuando venga el Señor.
Dejemos de permanecer sentados con brazos cruzadas, “malgastando el tiempo”, imitemos a Jesucristo quien hizo un excelente uso de su tiempo (Juan 17:4). Dejemos de lado todas las cosas que no son importantes, que son los frutos de la carne y dediquemos tiempo a hacer lo que sí es importante (trabajar en la obra del Señor), y Dios estará con nosotros.
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